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Boudu salvado de las aguas (1932) DVD-VOSE





















Título original
Boudu sauvé des eaux
Año
Duración
81 min.
País
Francia Francia
Dirección
Guion
Jean Renoir, Albert Valentin (Obra: René Fauchois)
Música
Jean Boulze, Edouard Dumoulin
Fotografía
Marcel Lucien, George Asselin (B&W)
Reparto
, , 
Productora
Les Films Haik / Les Productions Michel Simon / Crédit Cinématographique Français
Género
Comedia
Sinopsis
Un vagabundo se tira al Sena desesperado por la desaparición de su perro, pero un librero le salva de morir ahogado y le acoge en su casa. 

1 comentario:

  1. Renoir ofrece una interpretación mitológica de lo que vemos desde el cartelón de “inicio” con ese sátiro, esa muchacha y esa flauta libidinosa. Y lo contrapone luego a un busto de Voltaire –gentilhombre ilustrado, santo y seña del enciclopedismo, el orden racional y el buen gobierno–. Y así todo. Fábula sencilla y evidente, de ágil digestión. Más predispuesta a la chanza y algarabía que la reflexión dramatizada con pretensiones aleccionadoras.

    Una sociedad sumida en fuerzas contradictorias; báquicas por un lado, consuetudinarias por otro. El patadón y tentetieso al progreso y las costumbres de cuño urbanizante es de una sutileza inexistente, como digo, pero tiene en Boudu el foco de un buen número de gags sobre el desorden, la distracción y el revolcón.

    La comedia se entrelaza con la delación (típico recurso del realismo poético francés) de la doble moral del comerciante Lestinguà –doble moral burguesa, ilustrada y matrimonial, por extensión– que bajo su pátina de condescendencia indulgente oculta la hipocresía del “sí, pero no” o el “Don Juan, Don Juan, la puntita nada más”.

    Al final, Boudu debe escapar en un chapoteo "chaplinesco" y ahí Renoir se desmelena con la cámara entre las zarzas, los juncos y las hojas de parra. Puesta en escena se llama eso, lo menos.

    Y es que en el montaje y la inserción de planos de condición casi documental (la perspectiva objetiva mezclada con humor son características del cine de Jean Renoir) es donde llama la atención la película por su mezcla de plano corto, montaje escaso y habitación cerrada (muy teatral todo, muy del ´35) con otros momentos donde la cámara sale de los interiores, se echa a la calle, pregunta qué hay en el segundo término y respira el oxígeno y la naturaleza de un campo que en Renoir siempre se siente húmedo, palpitante y –de familia le viene– impresionista.

    Crítica de: Bloomsday Cines Astoria, Alicante (España)

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