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Pasaje a la India (1984) Mkv





















Título original
A Passage to India
Año
Duración
163 min.
País
Reino Unido Reino Unido
Dirección
Guion
David Lean (Novela: E. M. Forster. Obra: Santha Rama Rau)
Música
Maurice Jarre
Fotografía
Ernest Day
Reparto
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Productora
Coproducción Reino Unido-Estados Unidos; Columbia Pictures
Género
DramaAventuras | ColonialismoAños 20
Grupos
Adaptaciones de E. M. Forster 
Novedad
Sinopsis
Adaptación de una novela del escritor inglés E. M. Forster. India colonial, años 20. Adela, una joven inglesa, viaja a la India, en compañía de su futura suegra, para contraer matrimonio con un magistrado de Chandrapore. La joven está obsesionada por conocer a fondo la realidad del país y encuentra la oportunidad de satisfacer su deseo gracias al doctor Aziv, un médico hindú. Sin embargo, cuando éste organiza una excursión para mostrarle las cuevas de Marabar, ocurre algo absolutamente impensable. 

1 comentario:

  1. Premios
    1985: BAFTA: Mejor Actriz (Ashcroft). 9 nominaciones, incluyendo Mejor Película
    1984: 2 premios Oscar: Secundaria (Ashcroft), Música. 9 nominaciones incluyendo Película
    1984: 3 Globos de Oro: Película extranjera, actriz sec. y banda sonora. 5 nominaciones
    1984: National Board of Review: Mejor Película, Director, Actor, Actriz
    1984: Círculo de Críticos de Nueva York: Mejor película, director, actriz (Ashcroft)
    1984: Sindicato de Directores (DGA): Nominada a Mejor director
    1984: Sindicato de Guionistas (WGA): Nominada a Mejor guión adaptado

    Tras la sutil expresión de una sexualidad apabullante que se resiste a sí misma, el maestro David Lean se despide del cine para siempre. El fracaso de La hija de Ryan, estupenda e incomprendida, le alejó de las cámaras 14 años. Volvió con esta obra singular, misteriosa, fascinante, en la que no habría conflicto si la protagonista, sensible, inteligente, deseosa de abrirse al mundo de otra civilización y predispuesta a repudiar la estupidez burguesa que la rodea, hubiese sido capaz de aceptar su sexualidad en lugar de ahogarla.
    Si ella, con todo ese cargamento "intelectual" formidable hubiera tenido un ápice de sangre caribeña con la que susurrar el deseo al hombre escogido, entonces no habría conflicto, no habría drama, ni gran novela de E. M. Forster (1870-1970), otro inglés que padeció —desde la homosexualidad— el castigo feroz de la represión sexual.
    Con este material, David Lean mima una historia de pequeños detalles, sin la menor grandilocuencia. Después de Lawrence, Zhivago y Ryan, vuelve a las intimistas historias de sus comienzos, se decide por el exclusivo espectáculo interior de almas en pugna con sus cuerpos, del presente en pugna con la memoria.
    A tal punto evita el gran despliegue que ni siquiera aprovecha las lluvias monzónicas, todo es austero, reconcentrado, mientras en el fondo de los cuerpos fatigados se ruegan besos que no llegarán jamás... para "casi" nadie.
    James Fox, Peggy Ashcroft, Judy Davis y el admirable indio Saeed Jaffrey junto a magníficos secundarios interpretan de modo encomiable esta historia de choque de civilizaciones con canción de amor impronunciable.
    El único que no responde a las expectativas habituales es el maestro Maurice Jarre, menudo cansancio tendría que repite la sintonía de La hija de Ryan como si lo supiera porque apenas se muestra. Pero, bueno, nadie es perfecto, y la película está más allá del bien y del mal.
    David Lean la realizó en el 84, murió en el 91, tras largos dimes y diretes con las compañías de seguros que no querían cubrirle un proyecto más ambicioso que todos los anteriores: nada menos que Nostromo, la impresionante novela de aventuras de Joseph Conrad. Los de seguros tenían razón, Lean murió antes de empezar a rodar o los primeros días. Tenía 83 años. Nos dejó una buena cantidad de excitantes películas sobre el amor entre amigos y amantes, todos personajes interesantes, tratados con imaginación y sensibilidad, incluso cuando les rechaza ideológicamente, nunca se perdía en maniqueísmos empobrecedores. Era, sobre todo, un creador humildemente sabio.
    David Lean ha muerto: ¡Viva David Lean!

    Crítica de: horacio Madrid (España)

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