En los años 40, finalizado el conflicto de la Guerra Civil Española, una familia abandona el campo y emigra a Madrid con la esperanza de mejorar sus condiciones de vida. Sin embargo, la vida en la ciudad es cruel y está llena de desengaños y penalidades. Manuel, el padre, encuentra trabajo en una fundición, pero no puede soportar el ritmo de trabajo. Pepe, el hijo mayor, se dedica a turbios asuntos relacionados con el estraperlo. Manolo, el hijo menor, encuentra trabajo como chico de los recados, y Tonia, la hermana, empieza a trabajar como asistenta.
Segundo López (Severiano Población), un hombre de mediana edad analfabeto y 'librepensador' de Extremadura, decide marchar a Madrid a vivir la aventura de la capital y disfrutar del dinero de la venta de un negocio familiar heredado. Allí hace amistad con un chico de la calle, un golfillo al que llaman “El Chirri” (Martín Ramírez), y juntos, convertidos en "jefe" y "secretario", los dos amigos viven una infinidad de peripecias urbanas. Mientras, conocen a Marta (Ana Mariscal), una joven enferma y deprimida, que se aloja en la misma pensión destartalada que ellos.
Camilo José Cela escribe en el prólogo a la primera edición de la novela: "La Colmena no es otra cosa que un pálido reflejo, que una humilde sombra de la cotidiana, áspera, entrañable y dolorosa realidad (...) no aspira a ser más que un trozo de vida narrado sin reticencias, sin extrañas tragedias, sin caridad, como la vida discurre, exactamente como la vida discurre. Queramos o no queramos. La vida es lo que vive -en nosotros o fuera de nosotros-; nosotros no somos más que su vehículo, su excipiente como dicen los boticarios (...) Su acción discurre en Madrid, en 1942, y entre un torrente, o una colmena, de gentes que a veces son felices, y, a veces, no"