Después de asaltar un tren que transportaba 300.000 dólares y asesinar a los maquinistas, Cody Jarret y su banda huyen con el dinero, pero son perseguidos por agentes federales que sospechan que Cody es el autor del robo. Una vez preparada una coartada perfecta, Cody se entrega a la policía y es condenado sólo a dos años de prisión; sin embargo, los agentes del Tesoro, convencidos de que fue el cerebro del asalto, le tienden una trampa.
Durante la Segunda Guerra Mundial, un grupo de prisioneros ingleses se encuentra encarcelado en un campo militar del norte de África. Allí sufren la ira de un sádico sargento.
"Papillon", un hombre condenado por asesinato, es enviado a un penal de la Guayana francesa. Durante el viaje en barco, conoce a Luis Dega, falsificador de Bonos de la Defensa Nacional, un hombre débil, al que "Papillon" ofrece protección a cambio del dinero que necesita para huir de la cárcel.
Año 1941. Un grupo de mujeres inglesas, prisioneras de los japoneses durante la II Guerra Mundial, tiene que ser trasladado de un campo de concentración a causa del elevado número de prisioneros. Custodiado por soldados japoneses, el grupo se pone en marcha a través de selvas pantanosas. Las enfermedades y el cansancio harán estragos tanto en las prisioneras como en los soldados nipones. En una aldea, de manera inesperada, encuentran a un aviador australiano que es un luchador nato.
Durante la Segunda Guerra Mundial, el teniente Thomas Hart (Colin Farrell), un oficial de buena familia y estudiante de derecho en Yale, es capturado por los alemanes. A los pocos días de ser interrogado, es enviado a un campo de prisioneros. Una vez allí, el coronel estadounidense William McNamara (Bruce Willis), al mando entre los prisioneros, le pregunta si ha dado información al enemigo. Como Hart lo niega, es expulsado del barracón de los oficiales. Ocurre un crimen, y el oficial nazi a cargo del campo permite a los prisioneros llevar adelante una corte marcial para resolver el caso.